Un gato puede entrar en tu casa sin necesidad de usar el portal. Puede subir por la fachada y entrar por la ventana.
Los portales existen porque los edificios están adaptados a los humanos y no a los gatos.
Pero no están adaptados a todos los humanos. Hay personas que por razón de edad, enfermedad o accidente tienen una movilidad reducida.
Por ello debemos hacer portales adaptados, pero para todos los humanos. Es así de simple. El nivel de adaptación que tiene un portal en su diseño inicial es elegido. En esa elección debe tenerse en cuenta la movilidad de todos los humanos.
martes, 29 de diciembre de 2015
jueves, 24 de diciembre de 2015
Nuestro pañuelo
Por estas cosas me gusta nuestro pañuelo llamado Gran Canaria
Caminas por Triana y das un abrazo a alguien que hace un año no conocías y hablas con él una vez más de otras personas y se forma una red de amistades comunes unidas por miles de temas de conversación, los libros, el deporte, la radio, el trabajo, los autores canarios, las amigas que publican. Y esa misma mañana en plena magia de nuestra cumbre, ya bajando, muy temprano, ves a un amigo que conocías hace treinta años, con el que no has perdido contacto e incluso viste ayer en la presentación de un libro cuya autora ves otra vez en Triana un rato más tarde, y paras la bici, das la vuelta y ayudas a coronar su reto, que no era poco para él. Y en apenas doscientos metros paras tres veces a saludar y sonríes y te mantiene unido a tu gente.
Y por estas y otras muchas cosas me gusta vivir en nuestra isla, la que es un pañuelo.
Caminas por Triana y das un abrazo a alguien que hace un año no conocías y hablas con él una vez más de otras personas y se forma una red de amistades comunes unidas por miles de temas de conversación, los libros, el deporte, la radio, el trabajo, los autores canarios, las amigas que publican. Y esa misma mañana en plena magia de nuestra cumbre, ya bajando, muy temprano, ves a un amigo que conocías hace treinta años, con el que no has perdido contacto e incluso viste ayer en la presentación de un libro cuya autora ves otra vez en Triana un rato más tarde, y paras la bici, das la vuelta y ayudas a coronar su reto, que no era poco para él. Y en apenas doscientos metros paras tres veces a saludar y sonríes y te mantiene unido a tu gente.
Y por estas y otras muchas cosas me gusta vivir en nuestra isla, la que es un pañuelo.
martes, 22 de diciembre de 2015
El amigo invisible
El amigo invisible.
Nunca me ha gustado el jueguecito.
Hace ya unos 20 años organizamos uno el trabajo.
Una montaña de regalos inundaba el lugar de desayuno habitual.
Todos esperando a escuchar su nombre.
Terminó la montaña y todos tenían su regalo en la mano menos una.
Alguien se había olvidado de ella. Efectivamente sobró un regalo y faltó otro.
Y Carmen, aquella leonesa de poco más de 20 años, que pasaba sus primeras navidades fuera de casa salió de allí.
Y aquella preciosa boca siempre de carmín la vi por primera vez sin la sonrisa que nos regalaba a todos cuando nos veía.
No puedo recordarla sin sonreír.Solo su corazón era más grande que su boca.
Unos años después se fue para su tierra y nunca supe más de ella.
Nunca me ha gustado el jueguecito.
Hace ya unos 20 años organizamos uno el trabajo.
Una montaña de regalos inundaba el lugar de desayuno habitual.
Todos esperando a escuchar su nombre.
Terminó la montaña y todos tenían su regalo en la mano menos una.
Alguien se había olvidado de ella. Efectivamente sobró un regalo y faltó otro.
Y Carmen, aquella leonesa de poco más de 20 años, que pasaba sus primeras navidades fuera de casa salió de allí.
Y aquella preciosa boca siempre de carmín la vi por primera vez sin la sonrisa que nos regalaba a todos cuando nos veía.
No puedo recordarla sin sonreír.Solo su corazón era más grande que su boca.
Unos años después se fue para su tierra y nunca supe más de ella.
viernes, 11 de diciembre de 2015
El admirador
La seguía por redes sociales. Le parecía guapa. No era de su edad. Ella era una escritora y crítica literaria de 67 años de edad que se ayudaba de un hermoso bastón para andar por la vida. Y él un aficionado a la escritura de apenas 30 años.
Ese día Alenna presentaba su nuevo libro "solo hay un camino a la muerte" en el Gabinete Literario. Él pulsó "asistiré" en el evento. Tan solo 2 horas más tarde había otra presentación en el Palacete Rodríguez Quegles. En este caso los invitados eran los compañeros de la propia editorial. Aún así le dieron publicidad al acto. Él puso en el evento "tal vez asista".
Finalizado el primer acto se acercó a ella y le pidió firmar tres de sus libros. Llevaba un cuarto libro en la mochila, pero no lo enseñó a la escritora.
Alenna Collar salió acompañada de sus más íntimos amigos y se dirigió al segundo acto de la tarde. Su sonrisa era más ancha que la calle Benito Pérez Galdós por la que transitaban irremediablemente en línea recta a la segunda presentación del día. En la esquina con la calle San Bernardo se despidió de sus amigos y cruzó sola, ya estaba cerca. Un coche salió del parking y saltándose el semáforo atropelló a la escritora. Horas más tarde moría. El conductor paró su vehículo en el muelle deportivo. Se bajó. Se sentó en un banco Sacó el cuarto libro de la mochila. Empezó a leerlo. Junto al libro sostenía en la mano una carta firmada por Alenna Collar. Sus últimas letras antes de la firma eran "sintiéndolo mucho hemos decidido no publicar este libro"
Ese día Alenna presentaba su nuevo libro "solo hay un camino a la muerte" en el Gabinete Literario. Él pulsó "asistiré" en el evento. Tan solo 2 horas más tarde había otra presentación en el Palacete Rodríguez Quegles. En este caso los invitados eran los compañeros de la propia editorial. Aún así le dieron publicidad al acto. Él puso en el evento "tal vez asista".
Finalizado el primer acto se acercó a ella y le pidió firmar tres de sus libros. Llevaba un cuarto libro en la mochila, pero no lo enseñó a la escritora.
Alenna Collar salió acompañada de sus más íntimos amigos y se dirigió al segundo acto de la tarde. Su sonrisa era más ancha que la calle Benito Pérez Galdós por la que transitaban irremediablemente en línea recta a la segunda presentación del día. En la esquina con la calle San Bernardo se despidió de sus amigos y cruzó sola, ya estaba cerca. Un coche salió del parking y saltándose el semáforo atropelló a la escritora. Horas más tarde moría. El conductor paró su vehículo en el muelle deportivo. Se bajó. Se sentó en un banco Sacó el cuarto libro de la mochila. Empezó a leerlo. Junto al libro sostenía en la mano una carta firmada por Alenna Collar. Sus últimas letras antes de la firma eran "sintiéndolo mucho hemos decidido no publicar este libro"
jueves, 12 de noviembre de 2015
Un cuento para adultos
Érase una vez un hombre que no daba golpe en su trabajo. Su sueldo salía del dinero público, es decir, del dinero que los demás estamos obligados a poner.
Sus compañeros no le decían nada. Al contrario, para no tener problemas con él, le adulaban.
Una vez llegó al cuento un hombrecillo. Y dijo: esto no está bien. El hombrecillo se ganó enemigos, malas caras y ausencias en los buenos días. El hombrecillo cree firmemente en lo público, lo valora, lo cuida, lo fomenta, lo mejora. Cree en el valor del servicio público a la vez que reconoce los privilegios de los empleados públicos.
Los compañeros del hombre publican que defienden lo público.
Pero lo público no se defiende publicando, se defiende atacando a las cosas que hacen tambalear lo público.
Sus compañeros no le decían nada. Al contrario, para no tener problemas con él, le adulaban.
Una vez llegó al cuento un hombrecillo. Y dijo: esto no está bien. El hombrecillo se ganó enemigos, malas caras y ausencias en los buenos días. El hombrecillo cree firmemente en lo público, lo valora, lo cuida, lo fomenta, lo mejora. Cree en el valor del servicio público a la vez que reconoce los privilegios de los empleados públicos.
Los compañeros del hombre publican que defienden lo público.
Pero lo público no se defiende publicando, se defiende atacando a las cosas que hacen tambalear lo público.
Los mundos
Hay niños que pasan hambre y niños que se pelean por el dibujo de la galleta. Si un día concluimos que no hay vida fuera del planeta nos consolaremos pensando que hay mundos muy distintos dentro de la Tierra
martes, 22 de septiembre de 2015
El portal
Lo veo tocando su violín en varios lugares, muchas veces en la plaza de la Victoria. Su bicicleta siempre al lado. Otras veces lo veo circulando con ella con todas sus pertenencias encima. Alguna vez lo he visto leyendo un libro. Mi hija le ha puesto monedas en varias ocasiones en el forro de su violín.
Una vez lo vi en el portal de mi edificio. Terminaba el día preparándose su comida. Le pregunté si quería algo, leche caliente, pan,... Me dijo que no, que muchas gracias señor, que estaba bien, que no necesitaba nada. Esto fue hace algunos meses.
Hace unos días me ha llegado por email un mensaje del administrador de fincas, esa persona que gestiona nuestros techos, esos techos de los que casi no somos conscientes más que para pequeños problemas.
"Se informa de los hechos acaecidos en el edificio a las 7:15 del pasado lunes 14.09.2015 El pasado lunes sobre las 07:15 horas nuestro vecino Fernando, al salir de su casa se encontró con una persona ajena al edificio que había pasado la noche en el descansillo de la tercera planta. Esta persona tenía extendida al comienzo del pasillo (cerca del ascensor) que se dirige a la fachada del edificio unas mantas, además de una bicicleta apoyada en la pared frente a la puerta del ascensor. Le preguntó que hacía allí y le respondió que pasar la noche, que no tenía otro sitio a donde ir, indicándole nuestro vecino que no podía continuar allí y que tenía que abandonar el edificio en ese mismo momento y que se encontraba en una propiedad privada. Después de recoger sus cosas (tenía unas playeras puestas en el alfeizar de la escalera), fue acompañado a la puerta del edificio y se marchó, afortunadamente no se trató de una persona conflictiva. No se sabe por dónde accedió esta persona, ya que aunque fue preguntado sobre este aspecto no respondió."
Simplemente sonreí.
Una vez lo vi en el portal de mi edificio. Terminaba el día preparándose su comida. Le pregunté si quería algo, leche caliente, pan,... Me dijo que no, que muchas gracias señor, que estaba bien, que no necesitaba nada. Esto fue hace algunos meses.
Hace unos días me ha llegado por email un mensaje del administrador de fincas, esa persona que gestiona nuestros techos, esos techos de los que casi no somos conscientes más que para pequeños problemas.
"Se informa de los hechos acaecidos en el edificio a las 7:15 del pasado lunes 14.09.2015 El pasado lunes sobre las 07:15 horas nuestro vecino Fernando, al salir de su casa se encontró con una persona ajena al edificio que había pasado la noche en el descansillo de la tercera planta. Esta persona tenía extendida al comienzo del pasillo (cerca del ascensor) que se dirige a la fachada del edificio unas mantas, además de una bicicleta apoyada en la pared frente a la puerta del ascensor. Le preguntó que hacía allí y le respondió que pasar la noche, que no tenía otro sitio a donde ir, indicándole nuestro vecino que no podía continuar allí y que tenía que abandonar el edificio en ese mismo momento y que se encontraba en una propiedad privada. Después de recoger sus cosas (tenía unas playeras puestas en el alfeizar de la escalera), fue acompañado a la puerta del edificio y se marchó, afortunadamente no se trató de una persona conflictiva. No se sabe por dónde accedió esta persona, ya que aunque fue preguntado sobre este aspecto no respondió."
Simplemente sonreí.
lunes, 14 de septiembre de 2015
Todavía
La madre teclea su teléfono
parece enfadada
el niño se va quedando atrás
juega con una paloma
la paloma levanta el vuelo unos metros
el niño la sigue y sale de la avenida
la madre sigue enfadada mirando el teléfono
la madre ya no puede ver al niño
pero no lo sabe
el niño no ve a la madre
se asusta
la paloma vuelve a estar en el suelo
el niño la sigue y se olvida de la madre
el niño vuelve a la avenida siguiendo a la paloma
la madre mira hacia atrás y ve al niño jugando con la paloma
la madre le grita, se enfada, le tira del brazo cuando llega a su lado
el niño intenta no llorar
la madre entonces vuelve al teléfono y de repente sonríe
el niño se siente solo y llora
la madre lo mira
ahora con una sonrisa
el niño sabe que el teléfono influye en las emociones de la madre
y que por tanto también en sus conductas
no lo sabe explicar con palabras, todavía.
parece enfadada
el niño se va quedando atrás
juega con una paloma
la paloma levanta el vuelo unos metros
el niño la sigue y sale de la avenida
la madre sigue enfadada mirando el teléfono
la madre ya no puede ver al niño
pero no lo sabe
el niño no ve a la madre
se asusta
la paloma vuelve a estar en el suelo
el niño la sigue y se olvida de la madre
el niño vuelve a la avenida siguiendo a la paloma
la madre mira hacia atrás y ve al niño jugando con la paloma
la madre le grita, se enfada, le tira del brazo cuando llega a su lado
el niño intenta no llorar
la madre entonces vuelve al teléfono y de repente sonríe
el niño se siente solo y llora
la madre lo mira
ahora con una sonrisa
el niño sabe que el teléfono influye en las emociones de la madre
y que por tanto también en sus conductas
no lo sabe explicar con palabras, todavía.
viernes, 4 de septiembre de 2015
El recuerdo
Y en ese momento,
el Sultans of swing de Dire straits,
generosamente compartido con tus vecinos,
cantado con tu inglés iniciado en sexto de EGB,
te traslada irremediable, inconciente e involutariamente a otra época,
a otras emociones, a otros recuerdos.
Y lo arregla todo.
sábado, 29 de agosto de 2015
El final de las especies
Mi hijo dice que muchísimas palabras terminan por culo: vehículo, cálculo, músculo, ángulo, vínculo, círculo, espectáculo, obstáculo, y algunas más.
Estará el mundo hecho con el ....?
Estará el mundo hecho con el ....?
sábado, 15 de agosto de 2015
El orden
Lo más terrible que uno puede escuchar en un tanatorio es a una madre, a un padre, desconsolados llorando delante del cristal gritando "mi niño"
jueves, 9 de julio de 2015
Abandonada a su suerte.
Llevaba tres días muerta.
Algunos transeúntes miraban de reojo. Otros pasaban sin compañía y miraban directamente.
El servicio de limpieza no la había advertido, en clara negligencia de sus funciones no llegando a esas zonas casi escondidas.
Al tercer día, quizá por unas ganas ocultas de escarmiento, pensé en poner una señal a la vista, quizá un cartel que dijera "llevo tres días en el velatorio", pero al pasar cerca vi signos de vida. Movimientos enérgicos que intentaban quemar sus últimas posibilidades de aferrarse a la vida. Y vi claro lo que debía hacer. Acerqué un papel que estaba junto al cuerpo. Inmediatamente, al sentir el contacto con el papel, se dio la vuelta y salió corriendo. No merecía otro final por muy cucaracha que fuera.
Algunos transeúntes miraban de reojo. Otros pasaban sin compañía y miraban directamente.
El servicio de limpieza no la había advertido, en clara negligencia de sus funciones no llegando a esas zonas casi escondidas.
Al tercer día, quizá por unas ganas ocultas de escarmiento, pensé en poner una señal a la vista, quizá un cartel que dijera "llevo tres días en el velatorio", pero al pasar cerca vi signos de vida. Movimientos enérgicos que intentaban quemar sus últimas posibilidades de aferrarse a la vida. Y vi claro lo que debía hacer. Acerqué un papel que estaba junto al cuerpo. Inmediatamente, al sentir el contacto con el papel, se dio la vuelta y salió corriendo. No merecía otro final por muy cucaracha que fuera.
viernes, 12 de junio de 2015
La importancia
Nada es más importante que otra cosa. Usamos nuestro termómetro emocional para medir la importancia de las cosas sin darnos cuenta de que es un termómetro que parte de una visión antropocéntrica, una visión que considera a nuestra especie la más importante y el centro del universo.
sábado, 16 de mayo de 2015
Facilito...
Datos:
Niño de 8 años
Herida en la pierna
Dolor
Llanto
Analicemos los datos:
Niño de 8 años
Herida en la pierna
Dolor
Llanto
Analizados, no da para más análisis.
Actuación de la madre.
- ¡Ya eres grande! (error, dato: Niño de 8 años)
- ¡No tienes nada! (error, dato: Herida en la pierna)
- ¡Eso no duele! (error, dato: Dolor)
- Tono emocional para solucionarlo: enfadada, (error, dato: llanto)
Solución del problema con los datos:
Niño de 8 años (tenemos la obligación legal y moral de ayudarles)
Herida en la pierna (curar la herida)
Dolor (decirle que se siente si quiere)
Llanto (consolarle, es una persona llorando, así de sencillo)
Niño de 8 años
Herida en la pierna
Dolor
Llanto
Analicemos los datos:
Niño de 8 años
Herida en la pierna
Dolor
Llanto
Analizados, no da para más análisis.
Actuación de la madre.
- ¡Ya eres grande! (error, dato: Niño de 8 años)
- ¡No tienes nada! (error, dato: Herida en la pierna)
- ¡Eso no duele! (error, dato: Dolor)
- Tono emocional para solucionarlo: enfadada, (error, dato: llanto)
Solución del problema con los datos:
Niño de 8 años (tenemos la obligación legal y moral de ayudarles)
Herida en la pierna (curar la herida)
Dolor (decirle que se siente si quiere)
Llanto (consolarle, es una persona llorando, así de sencillo)
lunes, 27 de abril de 2015
El muy, amable.
Que sentido tienen esos matrimonios que cada día se despiertan para pasar todas sus horas mortificandose. Los escuchaba discutir en el asiento de atrás. Él, que todavía el avión no había separado las ruedas de la pista. Ella, que el avión ya estaba volando. Ya casi no se veía Gran Canaria y él, que cuando dijo fue cuando estaba en vuelo, que antes no. Era un matrimonio mayor. Ni una palabra amable. Todo rezongos por lo bajo. Puñaladitas caseras a las que se habitúan. Dañinas como todas las puñaladas, sólo que éstas te dejan vivo para seguir toda la vida así. Y entonces la mujer se levantó al baño. Y él se dirigió a la chica que estaba a la derecha de su mujer. Hola joven, cómo te llamas guapa. Y fue entonces cuando pensé, pedazo de mamón, lo que hasta entonces había sido una hora de guerrilla sucia se convirtió en cinco interminables minutos de amable conversación. Ella tenía un acento precioso canarion y una risa preciosa canariona. Y allí estaba el galán más amable del mundo, con 74 años que después dijo que tenía, siendo el caballero más cordial de aquel avión. De Pinto era el tipo, que si sabía lo de Pinto y Valdemoro. De Pinto, como el gran Alberto Contador, eso lo digo yo. Y la chica, guapísima a lo que pude ver antes de sentarme, radiante de cortesía, risas, paciencia. Y llegó la mujer del baño y que él se había echado novia en el avión, mira que gracia hombre. Y que la Belén decía palabrotas, y que eso quedaba muy mal en una mujer. Ni que no fueran las mismas las que dice un hombre. Hay que ser gilipollas caballero, con perdón. No me di la vuelta para no recordar su cara. Me quedo con la belleza de la voz de la canariona.
miércoles, 11 de marzo de 2015
El tiempo lo cura todo.
Abrió la puerta de su casa para salir y se encontró aquel panorama. No dio un paso. Esperó a recibir órdenes. Nunca le habían apuntado con una pistola pero sabía muy bien lo que debía hacer y sobre todo tenía claro que no quería perder la vida por cuatro duros que podía haber en casa.
- No salgas
- No pensaba, de repente he creído que me podía coger el día libre.
- No estoy para bromas
- ...
- No vengo por dinero. Vengo por vengar una humillación.
- Debe ser un error. Te lo aseguro
- Te aseguro que no.
- Oiga, esto o es una broma o es un error.
- Toni, ni una broma ni un error. Entra en la casa y siéntate.
- No salgas
- No pensaba, de repente he creído que me podía coger el día libre.
- No estoy para bromas
- ...
- No vengo por dinero. Vengo por vengar una humillación.
- Debe ser un error. Te lo aseguro
- Te aseguro que no.
- Oiga, esto o es una broma o es un error.
- Toni, ni una broma ni un error. Entra en la casa y siéntate.
El hecho de que supiera ese diminutivo asustó a Antonio. Nadie le llamaba así desde hacía 20 años. Entonces vivía en Escaleritas. Era un chaval de 15. Sin trabajo. Con una familia pobre, que apenas sobrevivía con las ayudas de los vecinos. Conoció a una chica mayor que él. Con ella aprendió lo que era el sexo. En el ultimo rellano de la escalera se desnudaron y se tocaron. Temblando, adivinó lo que tenía que hacer. Dirigió su pene hasta sentirlo caliente. Se estremeció rápidamente. Ella también. Sucedió que ella se quedó embarazada. A él se lo llevaron a vivir con un tío fuera de la isla. Ella lo pasó muy mal. Un error que marcaría su adolescencia y algo más. Ejerció la prostitución durante 5 años para sacar aquel hijo adelante. La ejerció en su propio barrio y fue muy doloroso. Guardó dinero en la misma cantidad que secretos. Aquel hijo ahora tendría 20 años. Antonio nunca lo había visto. Ahora las cosas le iban bien, muy bien, demasiado bien para acordarse de historias pasadas salvo que fuera a punta de pistola.
-Creo que ya sabes quien soy. No tiene perdón que no hayas ayudado a mi madre. El tiempo lo cura todo menos las heridas del corazón.
-Creo que ya sabes quien soy. No tiene perdón que no hayas ayudado a mi madre. El tiempo lo cura todo menos las heridas del corazón.
Antonio, llorando, abrió los brazos para darle un abrazo.
Su hijo en una mezcla de miedo y determinación por lo que se había propuesto desde que conoció la historia solo pudo hacer una cosa, disparó.
domingo, 22 de febrero de 2015
La azotea
Caminaba por encima del muro descalza. Desde la calle le gritaban que no saltara. Ella los oía a duras penas. Miraba de reojo y los veía en pequeñito. Allá abajo se divisaban sirenas, cada vez más y de más colores. Cerró los ojos. Suspiró. Pensó en todos esos años de felicidad junto a su hija. La vida se le había llenado por completo. Disfrutaba cada instante con la niña. Sabía que rápidamente crecen y se van de casa. Sabía que disfrutaba de un tiempo prestado gracias a ese milagro que es la vida. Ese milagro que hace aparecer de la nada a una personita. Supo ver a tiempo que lo mejor que le podía regalar a su hija era su tiempo. Y disfrutaron mucho estando juntas. Se tumbaba en el suelo de la habitación a ver cómo jugaba la niña. No hacía nada, solo verla. Solo ser consciente de ese momento irrepetible. La acompañaba cuando merendaba tras llegar del colegio y le acariciaba el pelo y la miraba. Pero todo eso había acabado para siempre de manera artificial y prematura. El destino le había jugado una mala pasada y ahora nada tenía sentido. La muerte de una niña nunca tendrá sentido. Por eso decidió acabar con aquel sufrimiento. Quería algo rápido y seguro. No tenía dudas. Por eso subió a la azotea.
lunes, 9 de febrero de 2015
La llamada...
Claudia estaba sentada en su cama. No podía dormir y ya eran cuatro noches seguidas. A su aspecto pálido habitual se sumaba la palidez del dolor de aquellos días. Desde que su marido había ido a Afganistan sentía un terrible pánico de recibir en cualquier momento una mala noticia. En el aeropuerto antes de irse su marido miró sus ojos marrones, su melena larga y rizada por la que era conocida a quinientos metros de distancia y le dio un tremendo abrazo. Ella sabía que podía ser la última vez que abrazara a su marido. Lloró todo el resto de ese día y todo el día siguiente. Esperaba que eso no afectara al bebé que llevaba dentro. Tan solo pensar que ese bebé no conociera a su padre la mataba. Y como esperaba en sus más íntimos pensamientos sonó el teléfono. Caminó despacio en la oscuridad. No quiso encender la luz para no recordar nada de aquel día. Descolgó. Al otro lado solo se oyeron unas palabras antes de que se desmayara: mañana vuelvo a casa cariño
El hermano...
Era la 1 de la madrugada. Sonó el teléfono. Ana se despertó sobresaltada. Solía acostarse temprano. Necesitaba descansar para barrer las calles de su ciudad natal cada mañana. Ese era su oficio desde hacía 10 años. Al principio le costaba madrugar pero poco a poco se acostumbró y cada vez le gustaba más. Los domingos por la mañana era el único día de trabajo que no le gustaba. Los borrachos que quedaban en la calle a las 6 de la mañana solían echarle piropos. Su melena rubia, su tez blanca, su atractiva cara, sus hermosos labios y su peculiar estilo de llevar ceñida la ropa de trabajo no pasaban desapercibidos. Después del sobresalto de la llamada sintió una gran alegría. Su hermano llevaba 2 años viviendo en Argentina y era el único que tenía permiso para llamarla a esa hora, más que nada porque seguía despistado con la diferencia horaria. Hacía una semana que no hablaba con él. Cuando se acercó vio que era su número y simplemente rió al descolgar el teléfono. Una voz femenina respondió al otro lado. Ana dejó de sonreir. No porque no conociera la voz, que era la de su cuñada, sino porque la voz estaba quebrada por el llanto. En ese momento supo que nunca más hablaría con su hermano.
sábado, 31 de enero de 2015
Los ojos rojos y húmedos...
Lo he contado muchas veces. Hace ya bastantes años me encontraba en el cementerio San Lázaro por un fallecimiento de un familiar cercano. Además fue una muerte prematura. Fueron unos días dramáticos en mi familia. Estaba sentado en las escaleras de piedra de la entrada. Me encontraba solo. En ese momento llegó un coche furgoneta y se acercó poco a poco a la acera aparcando en la misma fachada del cementerio. Dentro del coche había cuatro monjas vestidas exactamente igual, todas ellas mirando al frente como si llevaran las cuatro el control del coche. El vehículo dio un pequeño tropiezo al tocar con la acera y las cuatro monjas se inclinaron hacia adelante un poquito al unísono. La matrícula se despegó y se quedó caída en la acera delante del coche boca abajo. Yo no pude aguantar la risa en lugar y situación tan comprometidos y metí la cabeza entre las rodillas dando saltitos con mis carcajadas silenciosas por causa de fuerza mayor. Cuando algo no se debe hacer se hace con más ganas... El caso es que a los pocos segundos, antes de recuperarme de la risa, sentí en mi espalda unas palmaditas de "consuelo" de otro familiar mío y sus palabras de "tranquilo, tranquilo...". No levanté la cabeza, por supuesto. Unos minutos más tarde, ya recuperado, me levanté, y el familiar que se acercó a "consolarme" comprobó que tenía los ojos rojos y húmedos...
miércoles, 28 de enero de 2015
frases lunares...
Paseando por la avenida de Las Canteras de vez en cuando veo a una persona de unos 80 años que siempre lleva un esparadrapo debajo del labio. La habré visto unas 20 veces a lo largo de varios años. Muy delgada. Suele llevar una rebeca negra, muy fina, sin llevar los brazos dentro de las mangas. Pelo blanco, largo, con una coleta. Cara triste. Me mira a los ojos cuando me la tropiezo. Supongo que a todos los que la miran. Casi siempre acompañada de un hombre que parece ser su marido. No recuerdo la cara de él.
Solo una vez la vi sin el esparadrapo. Una verruga gigantesca estaba oculta bajo ese esparadrapo. Esa venda casera no tapaba una herida pasajera.
Siempre me he preguntado por qué no se ha quitado esa verruga. No creo que sea por causas económicas porque seguro que lo cubre la sanidad pública, y si no fuera así yo creo que tan caro no puede ser quitarla en una consulta privada.
Hay personas que creen que si el destino o "el señor" les ha dado una cruz debe ser por algo y no desean desprenderse de esa cruz.
Toda una vida marcada por un complejo. Esa cara triste, desconsolada. Sabedora de ser objeto de miradas ajenas. Ese sacrificio de estar siempre pendiente de tener el esparadrapo. Esa imposibilidad de besar con tranquilidad. No solo a su marido, a sus hijos si los tuviera, a sus nietos, a sus amigas.
¿Y si fuera el tema económico? ¿estaría en mis manos o en las de muchos que la vemos "arreglar una vida"? ¿debería alguien preguntarle?
¿Y si fueran sus creencias personales religiosas? Ese pequeño tiempo que tenemos de paso por esta vida ¿marcada por una creencia?
Solo una vez la vi sin el esparadrapo. Una verruga gigantesca estaba oculta bajo ese esparadrapo. Esa venda casera no tapaba una herida pasajera.
Siempre me he preguntado por qué no se ha quitado esa verruga. No creo que sea por causas económicas porque seguro que lo cubre la sanidad pública, y si no fuera así yo creo que tan caro no puede ser quitarla en una consulta privada.
Hay personas que creen que si el destino o "el señor" les ha dado una cruz debe ser por algo y no desean desprenderse de esa cruz.
Toda una vida marcada por un complejo. Esa cara triste, desconsolada. Sabedora de ser objeto de miradas ajenas. Ese sacrificio de estar siempre pendiente de tener el esparadrapo. Esa imposibilidad de besar con tranquilidad. No solo a su marido, a sus hijos si los tuviera, a sus nietos, a sus amigas.
¿Y si fuera el tema económico? ¿estaría en mis manos o en las de muchos que la vemos "arreglar una vida"? ¿debería alguien preguntarle?
¿Y si fueran sus creencias personales religiosas? Ese pequeño tiempo que tenemos de paso por esta vida ¿marcada por una creencia?
viernes, 23 de enero de 2015
...Y los cuarenta ladrones.
"Tú aún eres un crío, pero cuando cumples los cuarenta, ya tienes más pasado que futuro"
Caídos del Suelo. Ramón Betancor.
Una genialidad literaria de Ramón. Una más.
Pero vamos a intentar ver la botella medio llena.
A los cuarenta uno tiene recuerdos básicamente de los diez años en adelante. Antes de los diez solo algunos recuerdos y de los diez en adelante poco a poco uno tiene el mapa de nuestra vida cada vez más llena de recuerdos.
Si analizamos lo que ha pasado en esa "vida de recuerdos", en esos treinta años a lo sumo, resulta que a primera vista nos parece un suspiro. Y así es, porque como tantas cosas, el tiempo también es relativo. Pero a poco que indaguemos más tenemos la sensación de haber vivido toda una vida desde entonces. Nuestra vida. Y nos queda por lo menos otra por vivir.
Si por un lado nos cuidamos , y por otro tenemos la suerte de que no nos toque premio en esa ruleta que son algunas enfermedades, el resultado es toda una vida por delante.
Una genialidad literaria de Ramón. Una más.
Pero vamos a intentar ver la botella medio llena.
A los cuarenta uno tiene recuerdos básicamente de los diez años en adelante. Antes de los diez solo algunos recuerdos y de los diez en adelante poco a poco uno tiene el mapa de nuestra vida cada vez más llena de recuerdos.
Si analizamos lo que ha pasado en esa "vida de recuerdos", en esos treinta años a lo sumo, resulta que a primera vista nos parece un suspiro. Y así es, porque como tantas cosas, el tiempo también es relativo. Pero a poco que indaguemos más tenemos la sensación de haber vivido toda una vida desde entonces. Nuestra vida. Y nos queda por lo menos otra por vivir.
Si por un lado nos cuidamos , y por otro tenemos la suerte de que no nos toque premio en esa ruleta que son algunas enfermedades, el resultado es toda una vida por delante.
El apego a la vida es muy fuerte durante los años anteriores y posteriores a los cuarenta. Quizá eso haga que nos planteemos muchas más cosas. En la adolescencia abunda el atrevimiento y el asumir riesgos, se busca posicionarse en relación a los demás, y eso resulta vital para los adolescentes. No por causas reales pero sí por causas que vinieron heredadas de nuestros antepasados y que no hay manera de cambiar en ninguna época de la humanidad.
Seguramente este apego disminuya en todas las personas con la edad y el drama de una muerte a los 90 no es el mismo que el de una persona con 40. Para bien y para mal. Quizá sea lo mejor para todos.
Reflexionar sobre qué valores tenemos cada uno en relaciones familiares, amistad, trabajo, salud, ciudadanía puede resultar de ayuda. Con respecto a esos valores, nuestra manera de pensar sobre cada uno de ellos es muy importante. Centrar nuestras actividades, nuestros próximos planes en acciones relacionadas con esos valores influye enormemente en nuestra felicidad existencial.
No esperemos que el día a día sea un "qué bien me siento" todo el rato. Eso no existe en nuestra especie. Nuestras emociones están preparadas para notar diferencias y responder a diferencias, no a cantidades absolutas.
Una piscina tiene una parte más profunda que otra pero en toda la piscina existe una superficie y que a la vista es igual en cualquier parte de la piscina independientemente de lo que haya debajo. Esa superficie es en la que flotan nuestras emociones. Da igual el fondo, siempre nos movemos y nos mareamos en la superficie.
jueves, 15 de enero de 2015
La mesa.
- Mamá tengo hambre.
- Lo sé hijo, pronto llegará tu padre con la comida.
- ¿Cuánto tiempo falta para que llegue mamá?
- Pues creo que poco mi amor.
- ¿Por qué no viene antes?
- Papá hace lo que puede cariño. En ocasiones no depende de él. Más bien nunca depende de él. Se le puede dar bien o se le puede dar mal. Tú sabes que no siempre tenemos que esperar por él. Pero hoy sí y papá lo sabe. Así que pronto estará con nosotros.
- Mamá, mañana cumplo 6 años ¿papá estará antes para cenar?
- No lo sé pero seguro que lo intenta.
- En el colegio se rieron de mí porque papá pide en la puerta de la iglesia.
- Lo sé cariño. Los niños se ríen de otros niños por muchas cosas. Papá y mamá hacen lo que pueden para que no te falte de nada. No todos los papás y mamás han tenido las misma suerte y oportunidades para tener un buen trabajo. Papá perdió el que tenía y no le sale nada. Estamos solo pasando una mala racha. Hoy desde que tenga dinero suficiente pasará por la tienda y traerá la cena cariño. No te preocupes.
- Lo sé hijo, pronto llegará tu padre con la comida.
- ¿Cuánto tiempo falta para que llegue mamá?
- Pues creo que poco mi amor.
- ¿Por qué no viene antes?
- Papá hace lo que puede cariño. En ocasiones no depende de él. Más bien nunca depende de él. Se le puede dar bien o se le puede dar mal. Tú sabes que no siempre tenemos que esperar por él. Pero hoy sí y papá lo sabe. Así que pronto estará con nosotros.
- Mamá, mañana cumplo 6 años ¿papá estará antes para cenar?
- No lo sé pero seguro que lo intenta.
- En el colegio se rieron de mí porque papá pide en la puerta de la iglesia.
- Lo sé cariño. Los niños se ríen de otros niños por muchas cosas. Papá y mamá hacen lo que pueden para que no te falte de nada. No todos los papás y mamás han tenido las misma suerte y oportunidades para tener un buen trabajo. Papá perdió el que tenía y no le sale nada. Estamos solo pasando una mala racha. Hoy desde que tenga dinero suficiente pasará por la tienda y traerá la cena cariño. No te preocupes.
miércoles, 14 de enero de 2015
viernes, 2 de enero de 2015
Las Canteras, paritorio de nuevas tradiciones.
En estos últimos días me han llegado algunas historias que forman y formarán nuevas y viejas tradiciones en nuestra playa de Las Canteras. No son tradiciones centenarias de las que algunas vamos perdiendo. Son tradiciones nuevas, historias nuestras, de los que estamos vivos ahora, que hacen más amable nuestra convivencia en una gran ciudad.
Historias nuevas como la travesía entre amigos y amigas que promovió por segundo año consecutivo Eduardo Martínez y que termina con el flan de Elena, las truchas de Margarita y el queque de Sarito, foto de grupo y brindis navideño. Ese mismo día un grupo de personas brindaban como cada año sobre la barra de las canteras, nadando desde la orilla con boyas cargadas de provisiones. El 31 eran múltiples los grupos que, vestidos de forma festiva, celebraban en distintos puntos de la playa un brindis y una despedida del año. Otros por tradición van a la Peña de la Vieja, incluso en algún caso con un pacto por escrito desde 1950.
Dentro de la vorágine en la que se ha convertido las fiestas navideñas intento perder el menor tiempo posible en compras obligadas. Intento, como siempre, aprovechar la fuerza que me brinda la gente que me rodea y aprovechar las oportunidades que me llegan. Y esta playa, apenas ponga uno la oreja bien puesta, es un hervidero de oportunidades para vivir, para acercarnos a la realidad, para despedirnos en las pantallas y vernos en lugares, lugares como este, llenos de magia, de la de verdad.
Y es que la Playa de las Canteras es algo más que una hermosa playa de ciudad, es un paritorio de historias y nuevas tradiciones, de vivencias y convivencias; de nacimiento de nuevas amistades, de fortalecimiento de vínculos con nuestra tierra, con nuestra gente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
